Diez menos Cuarto
I
Hay tetas que merecen dos sonetos
y las hay para un libro cada una
las tuyas compiten con la luna
por ser musas de tantísimos sujetos
Febril acantilado el de tu escote
donde fueron a caer labios suicidas
harían falta una y mil vidas
por probar cada parcela de tu dote
No se puede culpar la desmesura
que ocasionan a los ojos y las manos
cuando cedes al pecado y las ostentas
No hay palabra que calibre la hermosura
ni pasión que reúna más hermanos
que la de ver surgir tus grandes tetas
II
Un culo de fantasía onírica
grandioso portento, obra divina
alevosa creación que complica
la inocencia del dios que la imagina
Curvatura perfecta, exagerada
un gajo del mundo en cada pierna
astronómico creciente de la espalda
maravilla redonda, luna llena
Sólo por verlo ir quiero que llegue
para que vuelva el rostro lo combato
por su máximo esplendor tiro dinero
que se agache a levantarlo y no se niegue
a mis ojos admirados de lobato
a mis ávidas manos de bucanero
III
Ojalá encuentre la palabra más blanca
la más pura, muy entre comillas
la exclamación de asombro más franca
para estar a la altura de tus rodillas
Ojalá siempre pueda besártelas
como se besa a las imágenes divinas
alabarlas frente al mundo, adorártelas
caer a los pies de su gracia felina
Tus rodillas en el centro exacto
del camino de vuelta a tu cintura
del borde abismal de la pollera
Rodillas ágiles de potra de salto
de amazona feroz por su hermosura
de opresora de mi alma prisionera
IV
Una gota de fiebre azucarada
una chispa de luz desinhibida
una llave a la alcoba prohibida
todo eso encuentro en tu mirada
Tus ojos abiertos como un escote
en la doble luna de tu corazón
dos abismos donde pierdo la razón
si se miran en mis ojos de coyote
Se ganaron el aullido de mis dientes
el temblor de mis pestañas atentas
la saliva de mi lengua desbocada
Tus pupilas que provocan lo que sientes
saben más que tus manos sedientas
que tus labios de novicia reservada
V
No hay aroma de mar más embriagante
que el que moja la playa de tus piernas
ahí naufragan mis palabras más tiernas
y se ahogan mis besos más amantes
No hay marisco de amor tan exquisito
ni en los festines de los dioses paganos
con la lengua, con los labios, con las manos
adoro las gotas de su perfume bendito
Queda entre los dedos la sal de ese olor
del almíbar salado de tu marea
de la brújula que orienta mi nariz
Puedo morderlo y comerlo sin dolor
o calentarlo más y hacerlo jalea
o robártelo y venderlo en París
VI
No hay exceso capaz de saciarme
del desborde de luna mojada
generosa, sedienta, entregada
en la luz de tu piel al mirarme
Un harén de mujeres hermosas
un banquete en un solo vestido
esta orgía en un cuerpo atrevido
de expansiones de nácar grandiosas
Todo es grande en tu cama desnuda
no me cabe en la cara el asombro
ni dejan mis manos la codicia
de tocarte, sin ninguna duda
extasiado en el mármol donde obro
la gula feliz de la caricia
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