Cuarto Creciente

Cuarto Creciente

I

Una mujer de miel bajo el ombligo
las caderas gemelas del deseo
los ojos tristes en que yo me veo
la piel de cautiva que persigo

Una mujer ajena y escondida
en las curvas del propio desatino
una boca que embriaga más que el vino
y la risa de sus pasos por mi vida

¿A qué vino el amor con su desvelo
amargando las noches que eran buenas
poblando de fantasmas el consuelo?

Corazones suicidas, sin remedio
desordenada madeja de las venas
y el amor feroz saltando en medio

II

Tus labios el terreno peligroso
donde la lengua esconde la garganta
un corazón oscuro como el pozo
de tus deseos furtivos de gata

El tejado suburbano donde vivo
bajo techos de lunas trasnochadas
el insomnio del sueño siempre esquivo
las tristezas perdidas y encontradas

Maullido desolado, quejumbroso
que la noche sin fin me despelleja
en tiritas de dolor y de gozo

Mordedura de tu boca que calla
la verdad que me toma y me deja
la mentira que acierta y que falla

III

Si pudiera ir más allá de tu mirada
dónde el fondo del amor hace guarida
leerte los labios si estás dormida
auscultarte el corazón desde la entrada

Si pudiera seguirte por las noches
hasta el hueco oscuro que te empapa
como el espía que te halla y no te atrapa
como el vicioso de tus húmedos derroches

Podría morir en paz cuando gimieras
a mi oído atento las verdades
que profanan el altar de tus secretos

o vivir, mi vida, lo que quisieras
tesorero fiel de las infidelidades
que te descubren mis ojos expertos

IV

Un falso Sócrates sin seguidores
un Walt Whitman latino y sin talento
un Diógenes sin sombras ni esplendores
un Borges vidente pero sin cuento

Un Peter Pan del país del ahora
un Aladín que frota su entrepierna
un Quijote sin Sancho ni señora
un Rey de Corazones sin su Reina

Un idiota que veo en el espejo
un mirón detrás de mis anteojos
un saqueador que me saca de quicio

Un exiliado que siempre está lejos
el triunfador de sus propios despojos
un triste caído, un desperdicio

V

Un trago más, para perder la compostura
otra canción, otra apuesta, otra ronda
una esperanza que no se me esconda
una alegría fugaz, fugitiva, segura

Un salto a la blanca línea del abismo
una mariposa de dolor acostumbrada
una flor de caramelo deshojada
un olvido del deber ser uno mismo

Una puerta de salida, un escape
un punto de fuga, un cable a tierra
un pasaje a la orilla de la nada

Una olla que al fin se destape
una ilusión más larga que la guerra
un bocado de tu piel amada

VI

De tanto buscar la verdad, que es nada
nada tengo, nada soy, nada espero
de nada valen las cosas que quiero
en un pecho que se hunde aunque nada

Una verdad inútil, infundada
un fantasma forrado con mi cuero
una ilusión de vida en la que muero
una ácida esperanza que me orada

Voy siguiéndole las huellas a mi hada
por el lado más agudo del sendero
por el doble filo de una espada

Y me da la verdad otra puñalada
otra prueba de su sabor de acero
otra razón para volver a la nada

VII

El bichito del amor es un gusano
en la insana manzana de mi pecho
una larva en las arrugas de mi lecho
una oruga en el capullo de mi mano

El gusano del amor está invertido
es primero una volátil mariposa
y después la carcoma que a la rosa
de mi alma madura ha corrompido

Una peste contagiada en la saliva
un parásito mortal que sobrevive
una lombriz que me come y me ata

Es la serpiente de la perdición lasciva
la mentira que en el verso se escribe
la plaga que me desflora y me mata

VIII

Tu amor amor mío pende de un pelo
una luna sin miel y se te pasa
un trote cuesta arriba y se te cansa
una duda y se queda sin consuelo

Es una bomba de tiempo activada
la cuenta regresiva del deseo
los ojos que me ven, los que yo veo
aguantando la explosión de la mirada

Tu amor amor mío es un capullo
una gota de fuego en las espinas
un perfume en el párpado del sueño

aunque juegue el juego de ser tuyo
con los lobos detrás de las esquinas
que te tratan de cordera sin su dueño

IX

Si tu boca de amapola abierta
no se abriera jamás por un reclamo
si esos labios sabrosos que yo amo
ahogaran la voz de tu lengua experta

Si cada noche me dieras la espalda
pero golosa de nuevas sensaciones
satisfecha de no tener mas opciones
que volver a la lujuria que nos manda

Yo sería tu bocado favorito
el sultán de todos tus desvelos
el marido de tu aroma en mi cama

Te daría siete cielos yo solito
un remedio eficaz contra los celos
y un anillo de esperanzas para el alma

X

Un caminante carente de caminos
un luchador que vive de licencia
un diletante de los peores vinos
un sabio que nunca tuvo ciencia

Un derrotado que faltó a la guerra
un perdido que se quedó en casa
un perro verde en esta vida perra
un espectador de lo que nunca pasa

Un profeta de su propio apocalipsis
un ermitaño que vive de la gente
un hechicero embrujado por si mismo

Un crítico que no sale de la crisis
un lúcido maniático y demente
un servidor, pero dicho con cinismo

XI

Quiero verte desnuda, quiero verte
ver las huellas en la arena de tu piel
oír los sonidos de tu playa infiel
oler la marea donde fuiste a perderte

Quiero saber la medida del vicio
el tamaño exacto de tus olvidos
la coreografía de tus aullidos
cada una de las poses del desquicio

Quiero que me cuentes cada mordisco
de tu boca a la manzana del pecado
cada trago robado de tus fuentes

Quiero sentir la ley que yo te aplico
reconstruir el hecho sin inculpado
que me incluya tu lista, que me cuentes

XVI

Yegua desbocada, prófuga en la noche
robada, cabalgada, corrida a pelo
domada a rebencazos en el suelo
bañada en el sudor de medianoche

Te puedo ver, ojo de espejo en el techo
tu espalda montando mi pupila ausente
tu aliento veloz empañándome la frente
tus gritos de placer rayando mi pecho

Fugitiva, liberada, en el celo
feroz de la sorpresa, del desencanto
en el recodo del camino del adiós

En el fondo del espejo el desconsuelo
feliz de haberte perdido tanto
te mira desde la nada como un dios

XVII

Tuve tu cuerpo de leona soltera
tus ojos oscuros como toda tu alma
tuve el licor que tu boca derrama
cuando la piel de tus besos espera

Probé el sabor de tu jugoso durazno
el azúcar de la espalda de tu sueño
fui tu esclavo, tu cómplice, tu dueño
y te perdí en la antesala del verano

¿Dónde está la palabra que te encuentre
la huella muda por donde te fuiste
el lugar secreto de tu desvelo?

Sigo el rastro de sal que dejó tu vientre
el rumor lejano que ahora te desviste
el gemido ajeno que te llevó al cielo

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