Disparos

Disparos

I

Para tirar del gatillo suicida
para volarle al dolor la cabeza
para acabar por fin con mi vida
para llegar a la última certeza

Para apretar los dientes y el gatillo
asesinar brutalmente la impotencia
apurar el trago, acabar el ovillo
inmolar la pena, la voz, la conciencia

Para escuchar la feroz explosión
de mi destino haciéndose justicia
para ver el rojo final, la nada

ya no necesito otra conmoción
que la de oír tu última noticia
y aceptar el exilio de tu espalda

II

Pistola, cables, veneno, una cuerda
unos libros de Cioran, una quimera
la botella de Vodka, la tijera
y la visión de que vivir es una mierda

Otro rechazo, otro error, otra vez
ese cansancio feroz de la impotencia
ya totalmente perdida la inocencia
la salida en tus manos, la sentís, la ves

Un cigarrillo más, de más, otro trago
amargura añeja que regurgita
largas madrugadas de dolor eterno

Así me voy matando, así me pago
haber deshojado aquella margarita
y seguir todo el año en pleno invierno

III

Siete marcas de acero en la vena
un exceso que delata cobardía
una obscena exhibición de pena
un apego traidor a la luz del día

Cuando me quiera matar no tendré duda
no habrá tristeza que evite el final
un dulce veneno, una bala ruda
serán mi sincera confesión terminal

Hasta entonces queda amartillado
fermentando en el alma el fracaso
de seguir vivo habiéndome matado

Quizás la vejez me gane lo jugado
me quite la chance del último paso
me indulte de seguir enamorado

IV

El peor disparo, el que no se hace
es el que reservo para mi cabeza
tendrá que aprender que muerto se nace
en la sala de espera de la tristeza

Es otra estrategia, dejar que pase
mirar de reojo la grave torpeza
en que todo se arruina y se deshace
cumpliendo la perpetua que me apresa

El disparo final, ese que me niego
el terror de seguir a cargo de mí mismo
es remedio que nunca cura la verdad

Me receto la sana ceguera del ciego
la paciencia del reo, el ostracismo
de que acabe mi vida a su justa edad

V

¿Cuál es la causa justa para quitarse la vida
las deudas, la patria, el desamor, la conciencia
el sobrio desprecio al carrusel de la existencia
la prisa por la meta en este viaje de ida?

¿Cuál es la razón para seguir con esta farsa
de durar en el error de creer que se dura?
¿No toma la risa el mismo tren que la amargura
no es acaso la única verdad que todo pasa?

Pesadilla en el día, insomnio por la noche
el recurso idiota de invertir la ecuación
y cuidar con codicia lo que es para el derroche

Yo ya soy un cadáver, ayuno del reproche
de seguir entre los vivos, sólo espero la ocasión
de vestir la madera para mi último coche

VI

¿Podría mi mano complacerme cien veces
cabrían en mi cráneo cien letales decisiones
cederían mis latidos diez por diez municiones
bajarían mis párpados al plomo de cien peces?

Me dicen que no hay mal que dure cien años
que mejor uno en mano que centena al vuelo
que cotiza al cien por ciento el desconsuelo
que después de cien gramos te apliques los paños

Con un solo suicidio no lleno la sala
la muerte que quiero debe poder repetirse
toda una temporada de cartelera fatal

Charlar con mis amigos entre bala y bala
discutir los pormenores de morirse
hacernos bromas con el sabor del metal

Cuarto Menguante

Cuarto Menguante

I

El sexo sin amor de los divorcios
la amargura en la miel del desengaño
lo que pasa en un día y dura un año
la quiebra por estafa en mis negocios

El corazón que miente y especula
jugando al ajedrez de la mentira
el caballero, el rey... la dama mira
se oculta tras su escote y disimula

Lo perdido por perdido que otra vez
puede perderse de nuevo eternamente
sin llegar a salvo hasta el olvido

Ese pudor de mostrarse del revés
que nos vuelve gente entre la gente
el pasado en armas, el futuro herido

II

Dominarse, no llorar, soltar el llanto
levantarse, sonreír, moverse en paz
andar con pie de plomo y ser capaz
de volar si el viento silva con espanto

No temerle al miedo, que eso asusta
repartir antes el pan, después ganarlo
jugarse cada cifra del mismo palo
perder la perdición que más nos gusta

El secreto es no decir lo que se sabe
estarse en la baldosa que se pisa
agotarse, dormir, soñar sonámbulo

La gota de miseria que aún nos cabe
va a llegar en un descuido de la risa
a mostrarnos su paupérrimo espectáculo

III

Me cansé de no asumir las despedidas
de querer siempre lo indebido
llegar a la fiesta cuando todos se han ido
perder el turno hasta las próximas vidas

Me toca cambiar la racha que me toca
jugarme al todo o nada, que es lo mismo
perder o ganar al borde del abismo
en la ruleta rusa de tu boca

Aquí desnudo, derrotado, yo decido
si me quedo admirando la derrota
o busco en el camino un corazón

Extranjero de la noche que ha dormido
en la cama fugaz deshecha y rota
que adultera un sentimiento sin razón

IV

Farolito rojo del barrio chino
farola sin luz de la zona roja
agua que arde, fuego que moja
un poco de humo y mucho de vino

Zona peligrosa para andar de noche
cuando no por el puñal sí por el pecado
callejón del vicio, nocturno mercado
los vivos a pie, los muertos en coche

No sé por qué busco comer sin tenedor
por qué después la liga que cae y cobra
por qué la oscuridad del arrabal vacío...

¿Será que el alma en su propio hedor
huele el peligro que la cerca y la nombra
para concluir su trayectoria de hastío?

V

En este tiempo cruel -la historia humana-
es más humano el que prueba la derrota
el que se sabe vencido y no le importa
que roben su mujer o abusen de su hermana

Acaso quiera excusarme del fracaso
de lo que pude ser, pero no quise
si me encuentra en el piso, no me pise
no lo vaya a contagiar ese mal paso

¡A un lado todos, me confesé sensible
la lepra que llevo los disuada
de querer alguna vez algo conmigo!

Voy ocupado buscando lo imposible
en el burdel donde se emplea mi hada
en el trago que le pago y no consigo

VI

Para perderte otra vez no falta nada
ni el desaliento ni el error ni el precedente
sólo dejar que te lleve la corriente
sin resistir desde mi orilla desolada

Al fin el fin nos llegó la madrugada
cuando el fondo del vaso del ausente
-naufragio del pasado, cadáver del presente-
fue una lágrima de espanto derramada

Sólo fumar, ciego, sordo, demente
sin una verdad para la última estocada
sin una esperanza para alzar la frente

¿Cuánto dolor hasta la próxima parada
cuánto el boleto del error consciente?
Sólo la noche y esta angustia enamorada...

VII

Amores que duran menos de dos horas
matrimonios felices que no se conocen
putas de afición camufladas de señoras
honestos mentirosos que no lo reconocen

Traiciones que merecen total absolución
atajos que permiten seguir en el camino
arrebatos que no hallan ninguna solución
besos que se roban sin historia ni destino

Un encuentro casual, una noche cualquiera
una sorpresa, un alivio, un premio
el nuevo sabor de un hotel transitorio

Verano furtivo, fugaz primavera
borracheras escondidas del abstemio
secretos que se lavan en otro lavatorio

VIII

Caramelo ácido de amor perdido
boca cerrada al amor secreto
sin miel, sin picante, sin respeto
disuelven los labios lo más querido

Un trago de espuma a tu memoria
una última amargura con gusto
una corrida por justicia, un hurto
al fondeadero despiadado de la historia

Me llevo tu joven corazón conmigo
te dejo la crema de mi mejor edad
y cerramos aquí trato con el olvido

Me miento por el sueño que persigo
buscando despertar en la verdad
del otro que no soy, pero que he sido

IX

Por mi nocturna soledad de navegante
alza mi barco sin mar la arboladura
al abordaje virtual de ser amante
en la noche global, promiscua y segura

Con un haren anónimo y cambiante
con otros ojos, otro pelo, otra altura
voy de conquista con el verso por delante
sin pudor, sin rodeos, sin censura

El sable alzado, inútil, anhelante
la voz escrita en la soledad más pura
la mano puesta en cajas de Pandora

Con un pueblo fantasma en el cuadrante
voy sorteando los escollos de la hondura
al infértil timón de mi computadora

X

Cada vez, cada cual, cada tanto
cuento con vos, cuento tres, cuento chino
recito, actúo, bailo, canto
con sal, con pimienta, con comino

para mí, para dos, para consuelo
así de cierto, así de grave
si caigo no paso del suelo
si muero quemen la nave

A cuenta, a mano, a secas
por favor, por aquí, por cierto
las canas, la ocasión, las pecas

en vez de una cara una mueca
si me digo la verdad me miento
la Parca, la Némesis, la Meca

XI

¿Que suba la cuesta de mi calvario
que cargue yo mi cruz a cuestas?
mejor te haces una buenas puñetas
y metes tus consejos entre cada ovario

¿Que sufra mucho porque causé dolor
que pague las culpas que me cargué?
Me cago de nuevo en lo que ya me cagué
y gozo como todos con mi propio olor

Perdón, yo no quise herir a nadie
y si no me perdonan, lo siento
verdad que mata nunca la escojan

Que la emisora local lo irradie
las penas son como el viento
despeinan y ensucian pero no mojan

XII

Hoy supe que ya no te quiero
y no se por qué te quise tanto
hielo, vasos, whiskie casero
y la respuesta feroz del llanto

Nada de lo tuyo a mi me gusta
nunca mi danza fue con tu cintura
pero la ausencia aún me asusta
y es peor que el delirio la cordura

Mejor así, si se pone se saca
al frío sigue la primavera
al humo el alcohol, la resaca

Perder la vida no es perder todo
ni será esta la vez primera
en que muera yo de este modo

XIII

Roto, quebrado, deshecho
corazón arrepentido
con un vacío en el pecho
con un pie ya en el olvido

Solo, herido, cansado
atónito, descubierto
impávido, desamado
febril, inmóvil, despierto

Con la cara por el piso
con las dos manos caídas
con el adiós que no se quiso

Arrinconado, esquivo
experto en despedidas
desgraciadamente vivo

XIV

Perdí los estribos, gané la partida
crucé los dedos y dejé para mañana
lo que pude hacer hoy por esa sarna
con gusto que igual pica la vida

de perros que llevo, que ya no es vida
en invierno la piel, en verano la lana
para cada desengaño una cana
y en cada paso una despedida

Perdí la ocasión, gané la salida
dormí en ese laurel que se gana
si el campeón es campeón de la herida

Dejé que se fuera, la dí por perdida
si no se sana hoy, mañana se sana
y despierta en un beso la fe dormida

XV

Nunca creí que pudiera extraviarme
en el mapa estelar de tus lunares
andar perdido por tus lugares
sin un gemido para orientarme

Nunca consideré que tu dócil lengua
podría un día negarse a besar
tenerme enfrente y dejarme pasar
cuando la noche cae y la luna mengua

¿Y ahora cómo caliento mi parte
ahora que he perdido yo la llave
o están las puertas cerradas por dentro?

Quedó mi corazón queriendo encontrarte
halló dureza en tu mirada suave
y la bala del adiós le dio en el centro

XVI

Hemos envejecido tanto que los años
ya son caravanas por las rutas de las venas
cargadas de traiciones, de fracasos, de penas
tomadas en las salas, vomitadas en los baños

Arrugadísimos médanos de la vida
desiertos apostados detrás del espejismo
de ser otro buscándose uno mismo
de perder el tren, la dama, la partida

Te veo las crueles marcas del camino
y veo el simétrico espejo de la guerra
cuajado de estragos, de bajas, de espanto

Me veo gastando las fichas del destino
en los restos mordidos de una vida perra
en las secuelas de haberte querido tanto

XVII

En (P)ascuas

Morir es cuestión de tiempo
en el amor sobre todo
huyendo los muros trepo
y voy siempre para el fondo

Nada se lleva en el viaje
aún así todo se pierde
-el boleto, el equipaje-
por ir donde no se puede

Si no llego que me esperen
con las velas encendidas
en la última estación

Hasta los versos se mueren
acaban mis despedidas
fracasó la resurrección

XVIII

Amores de este clima tropical
como una tormenta desatada
calor de selva despiadada
con un pagano fervor musical

Humedades de toda la estación
ardores de cielos aguerridos
precipitaciones de gemidos
feroces huracanes de pasión

Después el silencio, el sollozo
del cielo oscuro, pesado, bajo
en los barriales de la soledad

El aluvión de pena, el destrozo
del corazón, que gajo a gajo
llueve finito su roja verdad

XIX

A los que no amarga que el amor muera
los que nunca lo lloran, se buscan otro
lavándose en la risa el rostro
bailando con su otra enfermera

Sana envidia hermanos, los admiro
matar el fantasma del amor ajeno
enajenándose del mismo veneno
brindando por el ahogo en el respiro

Sólo guardar el luto negro del vino
sólo gemidos de amor en la cama
sólo entierro del cuerpo en otros cuerpos

Un carnaval perpetuo en el camino
una orgía de disfraces que me llama
a ocupar mis lugares y mis tiempos

XX

Lúbrico ombligo, pozo de las almas
risa mojada rodando por el piso
tus rincones sin luz, sin paz, sin permiso
tus dedos sabios, tus nudillos, tus palmas

Tu piel, que es la única que yo quiero
tu saliva tu aliento tu mirada
galaxia de lunares en tu espalda
lunas de amapola en mi babero

El deseo de tu cuerpo, que no muda
tus justos desvíos de ave de presa
tu voz musical de pájaro que migra

Sí, me quedo también tu velo de viuda
tu olor al Líbano y a princesa
tu mordedura astrológica de tigra

XXI

Voy buscando una absurda maniobra
que me saque de la sórdida rutina
me devuelva el poder que me domina
me absuelva de la deuda que me cobra

Un atajo imposible, una salida
un corazón que grite acorralado
una gota de luz sobre el pasado
que perfume la brecha de la huida

Pero no tengo corazón, lo he dado
y no vuelve al silencio de mi vida
a la prisión en que me tengo encerrado

¿Cómo matarse un descorazonado
cómo volver por un camino de ida
cómo ser otro, ser libre, ser amado?

XXII

Tu falta total de arrepentimiento
tu mirada inmune ya a la mía
tu atroz indiferencia cuando miento
tu voz relajada, amistosa, fría

Tu soledad poblada de secretos
tu última estación de cacería
tus ventanas abiertas a los vientos
tu vacío de mí de cada día

Así son las cuentas que trae el vino
las horas de insomnio suman la mía
y resulta el total del desconsuelo

Sin resolver la ecuación del destino
desaprobado con alevosía
sin ganar el amor y sin perderlo

XXIII

Vieja guardia, vieja treta, vieja excusa
la vieja sensación de la carne vieja
vieja ponzoña de la vieja medusa
vieja víbora, o simplemente la vieja

Vieja que me quiere contar otro cuento
vieja de la bolsa de trapos prohibidos
gata vieja, gata encerrada, gata lamento
con su lata vieja de viejos chillidos

Otra vez más de lo mismo, la vieja canción
de las viejas mañas de la vieja escuela
de la vieja loca del umbral del olvido

La vieja tristeza inmortal de la pasión
esa vieja que nunca apaga la vela
la vieja que fue mi viejo amor perdido

Descorazonado

Descorazonado

I

Debo limpiar mi corazón, hoja a hoja
barrer con la escoba del olvido
su piso de otoño enrojecido
su jardín arruinado, su fuente roja

Apago la vela de la esperanza
soplo el soplo del amor consumado
los pies descalzos, las huellas del pasado
reunidas en la hoguera de mi casa

Corazón que yo habito, mi corazón
abandonado y roto pero vivo
larga tarea contra la hojarasca

Lentamente abriré el caparazón
lo privaré del recuerdo corrosivo
lo dejaré descansar de su resaca

II

Burbuja carmesí del espejismo
pompa de ilusión que late y late
corazón vendido en el remate
donde me puse en subasta a mí mismo

Gotita del dolor de estar viviendo
abeja zumbadora que se escapó
del panal de mi pecho y destapó
su picadura de ácido tremendo

Minúscula copa de sensaciones
placer punzante, suave agonía
la víctima de todas las traiciones

El reloj de mis líquidas arenas
la cuenta regresiva de este día
que cae marcha atrás entre mis venas

III

Mi corazón lluvioso que gotea
en el eterno crepúsculo del pecho
un pájaro mojado bajo el techo
una bala de dolor que lo voltea

Corazón de barro, charco que late
larga callecita camino adentro
que empieza y termina en el centro
que no lleva nunca a ninguna parte

Tormenta en la penumbra de mi alma
un relámpago lejano por segundo
un diluvio que se anuncia y que no llega

Llovizna de amor que cae en calma
hasta el fondo del hueco más profundo
hasta el capullo de mi vida ciega

IV

Había un corazón dentro de otro
pero una noche fue desalojado
a dormir bajo los puentes del pasado
a la huella de la lágrima de un rostro

Vagabundo de ajenas humedades
que lo pasan de lado como cisnes
que le graznan bisnes ar bisnes
que le llenan el caudal de soledades

Solitario, despedido, sin un pecho
donde anclar el cordaje de las venas
donde hacer el nido de sus huesos

Corazón errante, despierto, al acecho
del lecho donde expiar sus condenas
del cáliz que recupere sus besos

Despierto

Despierto

I

Un amor de cuando aún era virgen
un amigo de antes del exilio
una risa a la que ya no me afilio
una confianza que nunca me exigen

Un abrazo intangible y hermoso
un momento de calma y sosiego
un olvido en las rutinas del ego
un durazno de amor sin carozo

Una alianza puntual con la vida
una fiesta, un hallazgo en la almohada
una enseña de paz en el ceño

Una luz de esperanza dormida
un recuerdo ganado a la nada
un final que al final era un sueño

Destacados

Destacados

I

Hombre que en verdad no entiende nada
caballero en el club de descastados
mechas tristes, vaqueros destripados
y pura sed de vino y madrugada

Carnaval del olvido que no llega
la fiesta de volver a cada día
tu voto incondicional a la alegría
tu pasión por la pena que te pega

De todos modos nunca definido
¿un boludo, un gurú, un proxeneta
un tipo apto para vaguear conmigo?

Cierto es que está si todos se han ido
no parece un vecino del planeta
un romántico, un inútil, un amigo

II

Pájaro perdido en los suburbios del poema
vagabundo descalzo del barrial de la palabra
que se desnuda, se desvive, se descalabra
por destejerse el alma, por arriar su emblema

Siempre arrepentido de muchas reincidencias
borracho siempre de lo que siempre falta
caricatura de la risa equina y la frente alta
sabio analfabeto de inoportunas ciencias

Haría el catálogo de sus trágicos enigmas
de sus derrotas, de su huella descarriada
de sus treguas, de su feroz supervivencia

Pero ignoro la clave de sus mágicas rimas
su trampolín al abismo, su pasaje a la nada
la fuente que mantiene tan clara su conciencia

Despreciables

Despreciables

I

A mis rivales, con su segura estatura
tan confiados de su excelente posición
por su dinero, sus talentos, por su visión
de tu cuerpo promiscuo de puta madura

A todos esos hombres, machasos de verdad
que bien te cepillan como escoba nueva
uno que te da menos de lo que se lleva
el otro que calma con sus vicios tu ansiedad

Aquí les dejo yo mis felicitaciones
que me superen en los torneos de cama
y se lleven el triunfo de tus orgasmos

Ojalá descubran mejores posiciones
les doy la ceniza y me llevo la llama
a veces cuando perdemos es cuando ganamos

II

Esa gente que se dice refinada
los campeones de los buenos negocios
prestamistas usureros malos socios
sabedores de todo que no saben nada

Graciosos cuenta chistes de ocasión
simpáticos seguros elegantes
ladrones que se calzan blancos guantes
asesinos que te venden redención

Triunfadores que se llenan el bolsillo
con el último chelín del derrotado
exclusivos que viven de la masa:

se creen oro y son apenas amarillo
juegan a ganarse lo jugado
y no ven como lo bueno se les pasa

Cuarto Creciente

Cuarto Creciente

I

Una mujer de miel bajo el ombligo
las caderas gemelas del deseo
los ojos tristes en que yo me veo
la piel de cautiva que persigo

Una mujer ajena y escondida
en las curvas del propio desatino
una boca que embriaga más que el vino
y la risa de sus pasos por mi vida

¿A qué vino el amor con su desvelo
amargando las noches que eran buenas
poblando de fantasmas el consuelo?

Corazones suicidas, sin remedio
desordenada madeja de las venas
y el amor feroz saltando en medio

II

Tus labios el terreno peligroso
donde la lengua esconde la garganta
un corazón oscuro como el pozo
de tus deseos furtivos de gata

El tejado suburbano donde vivo
bajo techos de lunas trasnochadas
el insomnio del sueño siempre esquivo
las tristezas perdidas y encontradas

Maullido desolado, quejumbroso
que la noche sin fin me despelleja
en tiritas de dolor y de gozo

Mordedura de tu boca que calla
la verdad que me toma y me deja
la mentira que acierta y que falla

III

Si pudiera ir más allá de tu mirada
dónde el fondo del amor hace guarida
leerte los labios si estás dormida
auscultarte el corazón desde la entrada

Si pudiera seguirte por las noches
hasta el hueco oscuro que te empapa
como el espía que te halla y no te atrapa
como el vicioso de tus húmedos derroches

Podría morir en paz cuando gimieras
a mi oído atento las verdades
que profanan el altar de tus secretos

o vivir, mi vida, lo que quisieras
tesorero fiel de las infidelidades
que te descubren mis ojos expertos

IV

Un falso Sócrates sin seguidores
un Walt Whitman latino y sin talento
un Diógenes sin sombras ni esplendores
un Borges vidente pero sin cuento

Un Peter Pan del país del ahora
un Aladín que frota su entrepierna
un Quijote sin Sancho ni señora
un Rey de Corazones sin su Reina

Un idiota que veo en el espejo
un mirón detrás de mis anteojos
un saqueador que me saca de quicio

Un exiliado que siempre está lejos
el triunfador de sus propios despojos
un triste caído, un desperdicio

V

Un trago más, para perder la compostura
otra canción, otra apuesta, otra ronda
una esperanza que no se me esconda
una alegría fugaz, fugitiva, segura

Un salto a la blanca línea del abismo
una mariposa de dolor acostumbrada
una flor de caramelo deshojada
un olvido del deber ser uno mismo

Una puerta de salida, un escape
un punto de fuga, un cable a tierra
un pasaje a la orilla de la nada

Una olla que al fin se destape
una ilusión más larga que la guerra
un bocado de tu piel amada

VI

De tanto buscar la verdad, que es nada
nada tengo, nada soy, nada espero
de nada valen las cosas que quiero
en un pecho que se hunde aunque nada

Una verdad inútil, infundada
un fantasma forrado con mi cuero
una ilusión de vida en la que muero
una ácida esperanza que me orada

Voy siguiéndole las huellas a mi hada
por el lado más agudo del sendero
por el doble filo de una espada

Y me da la verdad otra puñalada
otra prueba de su sabor de acero
otra razón para volver a la nada

VII

El bichito del amor es un gusano
en la insana manzana de mi pecho
una larva en las arrugas de mi lecho
una oruga en el capullo de mi mano

El gusano del amor está invertido
es primero una volátil mariposa
y después la carcoma que a la rosa
de mi alma madura ha corrompido

Una peste contagiada en la saliva
un parásito mortal que sobrevive
una lombriz que me come y me ata

Es la serpiente de la perdición lasciva
la mentira que en el verso se escribe
la plaga que me desflora y me mata

VIII

Tu amor amor mío pende de un pelo
una luna sin miel y se te pasa
un trote cuesta arriba y se te cansa
una duda y se queda sin consuelo

Es una bomba de tiempo activada
la cuenta regresiva del deseo
los ojos que me ven, los que yo veo
aguantando la explosión de la mirada

Tu amor amor mío es un capullo
una gota de fuego en las espinas
un perfume en el párpado del sueño

aunque juegue el juego de ser tuyo
con los lobos detrás de las esquinas
que te tratan de cordera sin su dueño

IX

Si tu boca de amapola abierta
no se abriera jamás por un reclamo
si esos labios sabrosos que yo amo
ahogaran la voz de tu lengua experta

Si cada noche me dieras la espalda
pero golosa de nuevas sensaciones
satisfecha de no tener mas opciones
que volver a la lujuria que nos manda

Yo sería tu bocado favorito
el sultán de todos tus desvelos
el marido de tu aroma en mi cama

Te daría siete cielos yo solito
un remedio eficaz contra los celos
y un anillo de esperanzas para el alma

X

Un caminante carente de caminos
un luchador que vive de licencia
un diletante de los peores vinos
un sabio que nunca tuvo ciencia

Un derrotado que faltó a la guerra
un perdido que se quedó en casa
un perro verde en esta vida perra
un espectador de lo que nunca pasa

Un profeta de su propio apocalipsis
un ermitaño que vive de la gente
un hechicero embrujado por si mismo

Un crítico que no sale de la crisis
un lúcido maniático y demente
un servidor, pero dicho con cinismo

XI

Quiero verte desnuda, quiero verte
ver las huellas en la arena de tu piel
oír los sonidos de tu playa infiel
oler la marea donde fuiste a perderte

Quiero saber la medida del vicio
el tamaño exacto de tus olvidos
la coreografía de tus aullidos
cada una de las poses del desquicio

Quiero que me cuentes cada mordisco
de tu boca a la manzana del pecado
cada trago robado de tus fuentes

Quiero sentir la ley que yo te aplico
reconstruir el hecho sin inculpado
que me incluya tu lista, que me cuentes

XVI

Yegua desbocada, prófuga en la noche
robada, cabalgada, corrida a pelo
domada a rebencazos en el suelo
bañada en el sudor de medianoche

Te puedo ver, ojo de espejo en el techo
tu espalda montando mi pupila ausente
tu aliento veloz empañándome la frente
tus gritos de placer rayando mi pecho

Fugitiva, liberada, en el celo
feroz de la sorpresa, del desencanto
en el recodo del camino del adiós

En el fondo del espejo el desconsuelo
feliz de haberte perdido tanto
te mira desde la nada como un dios

XVII

Tuve tu cuerpo de leona soltera
tus ojos oscuros como toda tu alma
tuve el licor que tu boca derrama
cuando la piel de tus besos espera

Probé el sabor de tu jugoso durazno
el azúcar de la espalda de tu sueño
fui tu esclavo, tu cómplice, tu dueño
y te perdí en la antesala del verano

¿Dónde está la palabra que te encuentre
la huella muda por donde te fuiste
el lugar secreto de tu desvelo?

Sigo el rastro de sal que dejó tu vientre
el rumor lejano que ahora te desviste
el gemido ajeno que te llevó al cielo

Diez menos Cuarto

Diez menos Cuarto

I

Hay tetas que merecen dos sonetos
y las hay para un libro cada una
las tuyas compiten con la luna
por ser musas de tantísimos sujetos

Febril acantilado el de tu escote
donde fueron a caer labios suicidas
harían falta una y mil vidas
por probar cada parcela de tu dote

No se puede culpar la desmesura
que ocasionan a los ojos y las manos
cuando cedes al pecado y las ostentas

No hay palabra que calibre la hermosura
ni pasión que reúna más hermanos
que la de ver surgir tus grandes tetas

II

Un culo de fantasía onírica
grandioso portento, obra divina
alevosa creación que complica
la inocencia del dios que la imagina

Curvatura perfecta, exagerada
un gajo del mundo en cada pierna
astronómico creciente de la espalda
maravilla redonda, luna llena

Sólo por verlo ir quiero que llegue
para que vuelva el rostro lo combato
por su máximo esplendor tiro dinero

que se agache a levantarlo y no se niegue
a mis ojos admirados de lobato
a mis ávidas manos de bucanero

III

Ojalá encuentre la palabra más blanca
la más pura, muy entre comillas
la exclamación de asombro más franca
para estar a la altura de tus rodillas

Ojalá siempre pueda besártelas
como se besa a las imágenes divinas
alabarlas frente al mundo, adorártelas
caer a los pies de su gracia felina

Tus rodillas en el centro exacto
del camino de vuelta a tu cintura
del borde abismal de la pollera

Rodillas ágiles de potra de salto
de amazona feroz por su hermosura
de opresora de mi alma prisionera

IV

Una gota de fiebre azucarada
una chispa de luz desinhibida
una llave a la alcoba prohibida
todo eso encuentro en tu mirada

Tus ojos abiertos como un escote
en la doble luna de tu corazón
dos abismos donde pierdo la razón
si se miran en mis ojos de coyote

Se ganaron el aullido de mis dientes
el temblor de mis pestañas atentas
la saliva de mi lengua desbocada

Tus pupilas que provocan lo que sientes
saben más que tus manos sedientas
que tus labios de novicia reservada

V

No hay aroma de mar más embriagante
que el que moja la playa de tus piernas
ahí naufragan mis palabras más tiernas
y se ahogan mis besos más amantes

No hay marisco de amor tan exquisito
ni en los festines de los dioses paganos
con la lengua, con los labios, con las manos
adoro las gotas de su perfume bendito

Queda entre los dedos la sal de ese olor
del almíbar salado de tu marea
de la brújula que orienta mi nariz

Puedo morderlo y comerlo sin dolor
o calentarlo más y hacerlo jalea
o robártelo y venderlo en París

VI

No hay exceso capaz de saciarme
del desborde de luna mojada
generosa, sedienta, entregada
en la luz de tu piel al mirarme

Un harén de mujeres hermosas
un banquete en un solo vestido
esta orgía en un cuerpo atrevido
de expansiones de nácar grandiosas

Todo es grande en tu cama desnuda
no me cabe en la cara el asombro
ni dejan mis manos la codicia

de tocarte, sin ninguna duda
extasiado en el mármol donde obro
la gula feliz de la caricia